Casas y casitas para vivir la ficción
Palabras para acompañar las lecturas
Calles-cuna
A todos los chicos que viven en la calle La pena es honda y redonda
como una uva negra como dos ojos dulce y oscura.
La pena es tímida y frágil como de pluma rondando sueño de trenes y calles-cuna.
La pena es una caricia de tu mirada
cansada de pedir algo y recibir nada.
(Silvia Schujer)
¿Adentro o afuera?, ¿seguro o inseguro?, ¿íntimo o extraño?, ¿conocido o desconocido? El espacio de la casa recorre estas aristas por todos transitadas y la literatura, desde sus inicios, elige representar y hacer historias sobre casas que pueden ser trampas, refugios, asilos, cunas, hueco. Pero también puertos desde donde partir a la aventura que tanto héroes o heroínas atraviesan para que termine el cuento, o lugares a donde llegar a descansar, pelear o morir.
El lugar del refugio y de la trampa lo plantean Los tres cerditos. Cuántas veces el mediador ha repetido: soplaré, sopláré y tu casa derribaré, cuántas veces más los niños lo piden o encuentran la ocasión para jugar con el miedo, para jugar con el lobo: ¿quién es quién en este cuento?
El mediador podrá disfrutar de este texto apto para leer o narrar por su estructura reiterativa hasta que no le quede aire para soplar. Versiones y formatos de Los tres chanchitos hay muchísimos, y también hay, en los últimos tiempos, reescrituras como ¡La verdadera historia de los tres cerditos!, un libro en el que el lector necesita conocer el original para establecer relaciones y reírse a medida que avanza la historia de este lobo más pícaro que cruel. Así surgirá la risa, la complicidad que plantea con el lector Silvestre B. Lobo y el diálogo: ¿Será que todo pasó por un estornudo del lobo? Además, se puede seguir leyendo Feroz en el que se invierte la historia, se juega el juego del burlador, burlado, y entonces, el lobo pierde. De lobos y caperuzas se tratan muchos de los primeros relatos de la infancia, recreados en ilustraciones y/o textos en donde la casa juega un papel importante.
Pero si de verdad queremos disfrutar de una galería de casas-cabañas, cual si fuera una galería de arte, el álbum enumerativo, Semillas de cabañas, nos ofrece un recorrido espectacular; de paso, por el camino, podemos detenernos en “La cabaña de los tres cerditos”
y practicar los tipos de soplido que nos enseña la CAJA DE SOPLIDOS: ¿Quién se anima con
“soplido extra fuerte o huracán?
Los más chicos, en las historias con casas y casitas de hoy, podrán seguir encontrando lugares para imaginar, para entrar y salir de Mi casa, por ejemplo, pero también para recorrer la diversidad de ofertas que la ilustración recrea en Yo tengo una casa de Claudia Legnazzi o En casa, para leer/mirar cabeza con cabeza lugares para vivir: ¿cómo será vivir en un castillo, en un nido o en un iglú? Es por estas ilustraciones que también estos libros con poco o poquísimo texto invitan a leer de todas formas, desde la primera infancia, solos o con otros, de la mano de un adulto mejor.
Tal vez, sea interesante visitar La casa de Javier y descubrir en este homenaje al gran titiritero, al que le crece así como así un zapallo, la escritura de Devetach… o descubrir la casa verde del El hombrecito verde y su pájaro: ¿será posible un mundo todo verde? ¿o llegará el rojo?
La casa del árbol o la casa colgada de la montaña de La viejita de las cabras nos hablan de esos huecos seguros que niños y abuelos necesitan para seguir jugando e imaginando. Y si de lugares se trata, La casa de cubos, que está siendo tapada por el agua desde hace años, lleva al lector a un viaje por el recuerdo y la esperanza: ¿qué resolverá hacer el abuelo? Tanto adultos como niños podrán conversar sobre una historia que desafía desde la ilustración y las palabras y se abre para que broten sentidos. Y como la literatura representa lo diverso, el recorrido por otras casas, como Una casa llena de secretos, llevará a un lector entrenado por los caminos del diario íntimo, del recuerdo, el viaje, y el suspenso de hallar lo escondido. Tal vez, todos descubramos, además, qué divertido era jugar a la casita: armarla, desarmarla, en fin, jugar a construir que es lo mismo que estar construyendo… Como los viejitos peleadores que viven en La casa de los viejitos de Rivera, y juegan el juego del reloj del tiempo: “Cuando amenaza tormenta, el viejito sala a la vereda. Con ese tiempo, justamente, le gusta salir. La viejita, en cambio, pone un pan dulce en el horno. Con ese tiempo, justamente, prefiere entrar.”
Entre dos casas, como puertos o refugios, también, discuten los adultos de la novela de Andruetto, entre dos hijos que se quieren transcurre la novela: La niña, el corazón y la casa. ¿Será que los niños piensan mejor con el corazón? La conversación sobre este texto puede girar en torno a la genealogía familiar femenina, las diferencias, la relación entre la infancia y los adultos, las distancias y los encuentros que sanan.
Pero hay otras casas misteriosas, de las que está poblada la literatura de todos los tiempos que dan miedo, que tiemblan o se hunden, como “El hundimiento de la casa Usher” o
“Los sueños en la casa de la bruja”. Estos cuentos fantásticos, de terror convocan a los lectores para develar enigmas o vivir la incertidumbre, tal es el caso del clásico “Casa tomada” de Cortázar, tantas veces analizado e interpretado: ¿quién entra?, ¿quién invade?, ¿por qué hacen lo que hacen estos hermanos pasivos?
Si Había una vez , como el juego de las cajas chinas, nos permite visitar casas-cuento preciosas ilustradas por Legnazzi, recordándonos la historia de Scheherezade pero también mostrándonos el poder del lenguaje, del mismo modo Galeano nos recuerda, una vez más, en “La casa de las palabras”, que siempre podemos encontrar nuevas palabras, que es posible encontrar otras palabras…
Libros

Los tres cerditos
Norma
Los tres cerditos
Tormont

Los tres chanchitos
Colihue

Los tres cerditos
Texto a partir de la adaptación de Raquel Méndez · OQO

“Los tres cerditos”. En: Cuentos en verso para niños perversos
Roald Dahl · Alfaguara

¡La verdadera historia de los tres cerditos!
Scieszka, Jon (texto) y Lane Smith (illustraciones). Traducción de Viking Penguin · Scholastic

Feroz
Etienne Delessert · McMillan

“Cabañas de los tres cerditos”. En: Semillas de Cabañas.
Philippe Lechermeier y Eric Puybaret · Edelvives

Itinerario: De caperuzas y de lobos. En Palabras entrelazadas.
Banco de recursos de Jitanjáfora

Caperucita Roja
Cinetto, Liliana (texto) y Mariano Díaz Prieto (ilustraciones) · Pictus

En casa
Heinz Janisch · Edelvives

Yo tengo una casa
Claudia Legnazzi · Fondo de Cultura Económica

Edad sugerida: Desde el año
Émile Jadoul · Edelvives

¿Quién está detrás de esa casa?
Graciela Repún (texto) y Mónica Weiss (ilustraciones) · Del Eclipse

Caracol presta su casa
Ana María Shua · Sudamericana

La casa interminable
Martín Blasco · Libros del Naranjo

Había una vez una casa
Graciela Montes (texto) y Saúl Oscar Rojas (Ilustraciones) · Alfaguara

El hombrecito verde y su pájaro
Laura Devetach · Alfaguara

La casa de Javier
Laura Devetach · Norma

Verdelina
Natalia Colombo · Cacahuate

La casa del árbol
Iris Rivera · Colihue

La viejita de las cabras
Laura Escudero (texto) y Vialola (Ilustraciones) · Del Eclipse

La casa bajo el teclado
Ema Wolf · Norma

La casa de los cubos
Kunio Kato y Kenya Hirata · Adriana Hidalgo

Había una vez
María Teresa Andruetto y Claudia Legnazzi · Calibroscopio

“Enós y los aprendices”. En: Huellas en la arena.
María Teresa Andruetto · Sudamericana

Los viejitos de la casa
Iris Rivera · Edebé

Una casa de secretos
Paula Bombara · SM

La niña, el corazón y la casa
La niña, el corazón y la casa · Sudamericana
La casita del hornero
Leopoldo Lugones

“Calles-cuna”. En: A la rumba luna
Silvia Schujer · Alfaguara

La casa maldita
Ricardo Mariño · Alfaguara

“El hundimiento de la casa Usher”. En: Narraciones extraordinarias.
Edgar Allan Poe · Cículo de Lectores

“Los sueños en la casa de la bruja”. En: Obras completas II
H.P. Lovecraft · Andrómeda

La casa vacía
E.T.A. Hoffmann · Biblioteca Página/12

La casa de Bernarda Alba
Federico García Lorca · Colihue

“Casa tomada”. En: Bestiario
Julio Cortázar · Sudamericana

“La casa de las palabras”. En: El libro de los abrazos.
Eduardo Galeano · Catálogos
