Pisando fuerte
Leemos juntos
Los animales caminan la literatura para niños desde tiempos remotos: bichos chicos, medianos, grandes y muy grandes. Alados, escamosos, rojos, diminutos, con cuernos, con tentáculos, con manchas... la variedad es casi infinita.
Esta vez los invito a recorrer un itinerario un poco peligroso: los animales muy grandes, los enormes, nos marcan el camino para la lectura. Hay que ser cuidadosos, porque a algunos de estos no conviene provocarlos.
Para empezar, tengamos cuidado con los cocodrilos. Sus movimientos sinuosos en los pantanos, sus dientes... O tal vez no, porque los cocodrilos de estos libros son bastante amigables. Basta hacerse amigo del encantador Sr. Coc para participar en todo tipo de escenas divertidas, en reuniones donde se juega, se hace música, se comen cosas ricas, se emprenden viajes, se hacen deportes. La vida que nos propone el Sr. Coc en una serie de libros coloridos y a veces pop up es alegre, confiable y para nada peligrosa. Lo mismo le pasa a Cocodrilo, publicado por FCE, al que inevitablemente le toca el turno de ir al dentista, ¿quién tiene más miedo, el cocodrilo o el odontólogo que tiene que atender a un paciente tan peligroso? Leer este libro, mirar sus imágenes con suma atención y charlar sobre la visita al dentista, a qué le tenemos más miedo, qué imágenes nos provocan los dientes, parece una buena escena de lectura. Este libro nos lleva a otro, una propuesta divertida y sorprendente de la editorial Océano, Hola, doctor, que nos ubica en la sala de espera del médico. El doctor es humano, los pacientes animales. Algunos enormes y potencialmente peligrosos como el mismo cocodrilo cuando abre su boca, pero vienen a la consulta con problemas algo ridículos, infantiles (tragarse el palito del chupetín, por ejemplo), lo que nos hace pensar que este doctor es un pediatra. Este libro, para los pequeños lectores, tiene un final inesperado y nos abre más puertas además de la que nos lleva al consultorio: podemos charlar de los contextos, de los ambientes, de los peligros, de los trabajos, de los cruces del mundo de los humanos con el mundo de los animales y sí, no puedo dejar de decirlo, también hay un lobo feroz. Otro recorrido para seguir a partir de este libro: completa la serie Hola, cartero, una propuesta igualmente humorística pero profunda para los más chiquitos. Especial atención a las ilustraciones porque estos cocodrilos coinciden en algo: una mirada inocente, sin segundas intenciones. Ser cocodrilo y tener una gran imaginación no es algo sorprendente, al menos para algunos a los que les encantan las imitaciones, la historia nos la cuenta Los cocodrilos copiones. Y ¿qué cosas hacen? Buena pregunta, sobre todo por la noche, cuando los cocodrilos hacen muchas cosas, o eso cuenta este libro ¿Qué hace un cocodrilo por la noche? Tal vez muerden, como Coco, el protagonista de Coco muerde de Liliana Cinetto.
Si seguimos a los peligrosos, esos de boca grande con muchos dientes, encontramos muchos libros con leones. Empezamos por los más divertidos como ¿Qué le pasa a mi cabello? de Satoshi Kitamura, donde los principales problemas de un león parecen ser los vinculados al dominio del pelo. Un libro enorme como un león, con un agujero para poner la cara y probarse peinados divertidos, una oportunidad para seguir el hilo del pelo y los peinados y para jugar con las caras. Podemos seguir una versión alegórica, que habla de la muerte de un padre, como Camino a casa, un libro desafiante, no sólo porque habla de la pérdida de un ser querido, sino también por el alto contenido simbólico y lo no dicho. Pasamos mientras por una importante cantidad de libros como Mi león, León de biblioteca, Javi y los leones, Liebre y león, Si yo fuera un león. En todos los casos, los leones son imponentes, son enormes y fuertes. A veces dan miedo o hablan de él. Y en ocasiones ayudan a los más pequeños a empoderarse. El mito del rey de la selva y todas sus versiones pueden derivar en interesantes conversaciones con los chicos acerca del poder.
Entre la tierra y el agua, algunos grandotes hacen de las suyas: un hipopótamo que no nada, pero hace otras cosas, al estilo Bernasconi. Chocolata de Marisa Núñez cuenta la historia de una hipopótama que al enterarse de que en la ciudad hay unos baños mucho más elegantes que su laguna hace una verdadera experiencia humana, paseando por tiendas, restaurantes, hoteles y otros espacios que exponen las costumbres de los hombres. Este es un libro interesante para analizar los cruces entre los animales y los hombres en el mundo de la ficción. Y también pertenece a la ficción la ballena inventada, enorme como una mentira, metafórica y salvadora de Una ballena con patas cortas. Los chicos pueden recordar otras historias de ballenas que tragan humanos, con diversas finalidades, desde las bíblicas hasta las películas animadas de Disney. Un buen libro para abrir dos temas: la mentira y la muerte, ambas formas de salir de una realidad que agobia.
Entre el agua y la tierra dos libros mudos, con un enorme oso blanco derivando sobre una ballena azul, hacia una casa, en un árbol, en el medio del mar. En el otro, un oso llega al mar buscando su isla. La casa del árbol y La isla de Marije Tolman, dos libros para soñar de la colección Pípala, que nos invitan a poner palabras donde no hay. Siguiendo a los osos, muchos libros para elegir. El oso en el parque de juegos nos invita a subirnos a todos los juegos, y tenemos que elegir ¿con los chicos o con el oso? Un buen punto de partida para leer en la plaza, entre hamacas, o arriba de un tobogán. Y como un libro lleva a otro libro podemos seguir el hilo dorado de Ricitos de oro y salir a buscar la casa de los tres osos, si es la que inventó Anthony Browne nos llevaremos varias sorpresas.
Hablando de llegar a una casa, mucho cuidado cuando el temible tigre... llega a la casa de la abuela. Este es un libro de grandes animales, de una nena, de una abuela y tiene una sorpresa al final. Con los tigres tenemos que aprender a comportarnos, hay cosas que nunca debemos hacer, como nos cuenta Nunca hagas cosquillas a un tigre, una historia de una nena algo revoltosa, una salida escolar y unos animales algo peligrosos. Una buena oportunidad para salir de la escuela a conocer otros lugares, o para quedarse y hablar de lo que nos pasa cuando salimos. Un libro que habla también sobre las reglas, sobre los mandatos, sobre los niños, sobre los adultos y, por supuesto, sobre los animales.
Se acercan con sus enormes patas, solos o en manada, los elefantes son protagonistas de muchos libros para chicos. Podemos empezar cantando: "Para dormir a un elefante...", "Yo tengo un elefante que se llama..." o cantando y leyendo con el delicioso Un elefante se balanceaba de Marianne Dubuc. Elefantes que caminan, que juegan a la escondida y a la mancha, que sueñan, que leen, que van al baño, que se pierden, que llegan de sorpresa una mañana cualquiera al umbral de la casa de una chica. Elefantes de todos los colores como Elmer o de color gris. Lo cierto es que los elefantes ocupan mucho espacio en la literatura.
Grandes, muy grandes, peludos como Cosita linda de Anthony Browne que trata de un gorila buscando un amigo a quien querer, o como el protagonista del libro de Jeanne Willis, que es un Gorilón, claro que junto a un ratón todo animal parece enorme y peligroso.
Y vamos llegando al final del recorrido acompañados por los animales enormes pero extinguidos o imaginarios, y que habitan sólo la ficción: un mastodonte rebelde, algún que otro dinosaurio muy escogido entre la profusión de libros informativos sobre este personaje y un dragón místico y soñador.
Este itinerario, amplio y con muchos títulos, se abre y se bifurca para que puedan elegir caminos alternativos, por ejemplo seguir sólo a los elefantes, o seguir los libros que se hacen preguntas, o los libros de la misma colección, o los libros que son álbum o los libros de un mismo autor.
Imaginen ahora una reunión festiva (puede ser una Merienda en el bosque) en alguna casa escondida, donde todos los animales enormes compartan torta y té. Puede ser que algún humano esté invitado, siempre que esté dispuesto a preguntar ¿Quieres ser mi amigo?
Libros

Alex quiere un dinosaurio
Hiawyn Oram · FCE

Una ballena de patas cortas
Ethel Batista · Del Eclipse

Camino a casa
Jairo Buitrago · FCE

Chocolata
Marisa Núñez · OQO

Coco muerde
Liliana Cinetto · Atántida

Cocodrilo va al dentista
Taro Gomi · FCE

Los cocodrilos copiones
David Bedford · Ekaré

Cosita linda
Anthony Browne · FCE

Cuando el elefante camina
Keiko Kasza · Norma

Cuando el temible tigre
Virginia Brown · Banda Oriental

¿Cuánto pesa el gris de un elefante feliz?
Alice Hoogstad · La brujita de papel

Dailan Kifki
María Elena Walsh · Alfaguara

Dragón
Gustavo Roldán · Sudamericana

El día que se perdió el elefante
Graciela Falbo · edebé

El oso en el parque de juegos
Dolf Verroen · Lóguez

Elmer
David McKee · Beascoa

En el baño
Andrea Wayne von Königslöw · Ekaré

Gorilón
Jeanne Willis · Ekaré

Hipo no nada
Pablo Bernasconi · La brujita de papel

Hola, doctor
Michaël Escoffier · Océano Travesía

Javi y los leones
Joel Franz Rosell · Edelvives

La casa del árbol
Marije Tolman · Adriana Hidalgo

La isla
Marije Tolman · Adriana Hidalgo

La merienda en el bosque
Akiko Miyakoshi · Océano Travesía

La noche del elefante
Gustavo Roldán · SM

León de biblioteca
Michelle Knudsen · Ekaré

Liebre y león
Alberto Pez · Edelvives

Los tres osos
Anthony Browne · FCE

¡Más te vale mastodonte!
Micaela Chirif · FCE

Mi león
Mandana Sadat · FCE

¿Por qué los elefantes prefieren jugar a la mancha?
Silvina Rocha · Pequeño editor

Nunca hagas cosquillas a un tigre
Pamela Butchart · Libros del Zorro Rojo

¡Qué grande es un elefante!
Rossana Bossu · Una luna

¿Qué hace un cocodrilo por la noche?
Kathrin Kiss · Kokinos

¿Qué le pasa a mi cabello?
Satoshi Kitamura · FCE

¿Quieres ser mi amigo?
Eric Carle · Kokinos

Los amigos del Señor Coc
Jo Lodge · Edelvives

Si yo fuera un león
Isabel Pin · Lóguez

El sueño de Lucas
Rodrigo Folgueira · Una luna

Un elefante ocupa mucho espacio
Elsa Bornemann · Alfaguara

Un elefante se balanceaba
Marianne Dubuc · Edelvives
