De un gris antiguo

De un gris antiguo
Kamiya, Alejandra/Frankel, Yael
Buenos Aires
Limonero
2023
37 páginas
Alejandra Kamiya (Buenos Aires, en 1966) lleva publicados varios títulos, entre ellos La paciencia del agua sobre cada piedra (2023). A partir de esta última antología se realiza una interesante operación editorial: tomar el cuento Bañar un elefante para convertirlo en De un gris antiguo, un libro álbum que incorpora las ilustraciones de Yael Frankel.
Sobre esta edición ilustrada de la editorial Limonero, se destacan su aspecto físico como objeto literario, sus ilustraciones, las variadas texturas y el texto. El cuento puede evocar la idea del hilo rojo, sin embargo, aquí el vínculo se representa mediante un hilo verde que acompañará, a mayor o menor distancia, a una niña en su camino por la selva, el río y la tierra. La edición ilustrada propone una nueva lectura que incorpora una voz infantil y amplía los sentidos del texto original, en línea con el proyecto editorial de Limonero de editar libros para pequeños y grandes lectores.
La lectura propone un desafío interesante en tanto, por un lado, construye a sus personajes mediante comparaciones que tejen una sensación de confianza, de cercanía. “Para llegar al río yo iría adelante, entre las plantas y los árboles. El camino parecería estar ahí pero lo iríamos abriendo. Yo me daría vuelta para llamarlo con la mirada. Él entendería.” Asimismo, el uso del condicional simple sitúa al lector entre el recuerdo y el deseo, y genera una sensación de nostalgia.
Por otro lado, las ilustraciones hacen visible a una niña y a las partes de un elefante, orientando la lectura hacia una infancia que narra sus deseos y recuerdos y donde tanto la felicidad como la soledad adquieren una nueva dimensión. La lectura transmite calma y contemplación, reforzada por las amplias superficies con escasa ilustración y, por momentos, por páginas completamente estampadas. Mediante la técnica del collage, las ilustraciones incorporan texturas que evocan la piel de un elefante, el río o la tierra. Desde la portada, de tapa dura, gris y texturada, hasta las páginas transparentes, el libro invita a seguir el recorrido de los personajes.
Recomiendo esta lectura por la calidez con la que invita a recuperar, aunque sea por un instante, las emociones de la infancia y a compartir con otros el bello arte de atesorar recuerdos. Puede transitarse tanto en compañía como en la soledad de la ensoñación silenciosa, para reencontrarnos con esa sensación de paz, lentitud y pausa que regala la
memoria antigua.
Ana Vimberg
Agosto 2026
