San Martín y Córdoba, piso 13. Mar del PlataVer en nuestras redes sociales
Jitanjáfora

Integrantes

Quiénes formamos Jitanjáfora.

Ana Membibre

Conocé su historiaCerrar

Pasé mi infancia en el campo, en medio de la naturaleza entre el canto de los pájaros y el relincho de los caballos. No fui al jardín de infantes, el jardín era mi casa; mi mamá nos enseñaba a hacer collares de cuentas con las semillas de los árboles, nos compraba y nos leía cuentos, nos cantaba canciones. Aprendí a leer sin que me costara, fue un proceso muy natural y deseado que me abrió las puertas a un disfrute distinto: poder elegir, decidir qué quería leer y en qué momento. Además de los libros de cuentos, en casa de mis abuelos leía revistas de historietas y todos juntos resolvíamos crucigramas, siempre con el diccionario gordo a mano para despejar las dudas. Estudié Diseño Industrial y trabajo como docente en la Facultad. Pienso que la lectura es fuente de placer, de conocimiento, de conexión con mundos que pueden resultarnos ajenos hasta que los descubrimos a través de un libro. Tal vez porque la disfruto tanto, tal vez porque veo que mediante ella se abren puertas a distintas formas de saber, es que quiero compartir la experiencia de la lectura y, casi por casualidad, pero seguramente no tanto es que llegué a Jitanjáfora.

Angie Diz

Conocé su historiaCerrar

Nací en Venado Tuerto, Santa Fe, a finales del siglo pasado. Los libros para niñxs alimentaron mi imaginación desde muy chica, a tal punto de que todas las navidades pedía libros "de tapa dura y de hoja patinosa"... Con el tiempo comprendí que una linda tapa no me garantizaba una buena historia, y fue cuando empecé a leer todo lo que llegaba a mis manos. Así, los personajes, los sentimientos, las preguntas, los nombres y las tramas de cada historia forjaron mi personalidad, haciéndola más amplia y profunda.
En el particular 2020, decidí cumplir mi sueño de vivir cerquita del mar y me mudé a Mar del Plata, donde trabajo como Profesora de Letras. Aquí encontré un lugar donde muchas otras personas comparten la emoción y la pasión por la lectura, ese lugar se llama Jitanjáfora.

Carina Curutchet

Conocé su historiaCerrar

Soy Carina, y desde que tengo memoria me recuerdo leyendo. Comencé hurgando en la biblioteca de mi casa, en la que en cada nueva búsqueda descubría libros que nunca antes había visto, aunque siempre habían estado allí. También recibía de regalo libros por parte de mi abuela y, más tarde comencé a intercambiar libros con mis amigas y a sacar otros de la biblioteca del colegio. Leyendo tanto, de día y de noche, dentro y fuera de mi casa, no dudé demasiado qué carrera elegir. Si el mandato era (y soy una afortunada por eso): "tiene que ser lo que más te guste", la carrera de Letras fue mi camino a seguir. Y nunca me arrepentí, porque allí leí mucho, aprendí y conocí autores increíbles a los que quizás no hubiese accedido transitando otras rutas.

La docencia me abrió otros caminos insospechados para mí: el del contacto con adolescentes inquietos, el de compartir experiencias de lectura en el aula, el de establecer vínculos que perduran a través del tiempo.

Participar en Jitanjáfora me permitió conectarme con gente apasionada por la lectura, como yo, y también con la literatura infantil, que tan feliz me ha hecho. También me gusta mucho viajar, pintar, compartir tiempo con gente querida y disfrutar del aire libre y la naturaleza.

Carola Hermida

Conocé su historiaCerrar

Mi mamá me contaba que buscó y eligió mi nombre jugando con los sonidos de las palabras y cuando lo encontró ya no pudo despegarse de él. A mí también se me adhirieron las palabras y con ellas entretejí mi historia, que me llevó a estudiar el Profesorado en Letras en la Facultad de Humanidades de la UNMdP y seguir estudiando allí la licenciatura, la maestría y el doctorado. Con las palabras trabajo, ya que soy profesora en distintas instituciones; con las palabras disfruto cuando leo en la playa, cuando escribo sobre la lectura y la literatura, cuando comparto libros con mis amigos, con mis hijos, con mi familia, con mis alumnos, y cuando me pasa todo eso a la vez, es decir, cuando me alojo en ese nido de palabras que es para mí Jitanjáfora, desde hace más de diez años.

Elena Stapich

Conocé su historiaCerrar

Soy maestra, profesora en Letras, hice una maestría en Letras Hispánicas. Trabajé en la formación de docentes en el nivel terciario, universitario y posgrado; también en la de bibliotecarios escolares. Mi área de interés siempre fueron las didácticas de la lengua y la literatura, la literatura infantil, las prácticas de lectura y escritura.

Actualmente me ocupo de dar seminarios en la carrera Infancia e Instituciones, en la Facultad de Psicología (UNMdP). Coordino el grupo de Abuelos Leecuentos para la escuela secundaria (PAMI) y un taller de escritura con orientación a la literatura para niños.

Soy socia fundadora de Jitanjáfora. He publicado sola y en colaboración algunos libros y muchos artículos: Con ton y con son. La lengua materna en el nivel inicial; Navegación por la palabra; El piolín y los nudos; El rompecabezas de la lectura; Para tejer el nido. Poéticas de la literatura para niños en Argentina, entre otros.

Pero siento que la palabra “lectora” es la que mejor me caracteriza.

Florencia Fagnani

Conocé su historiaCerrar

Desde que aprendí a leer y descubrí las maravillas que se encuentran en el mundo de las palabras, nunca más pude soltar un libro. Todo aquello que llegaba a mis manos era inmediatamente leído con voracidad y aprendí que la literatura es una entrada a nuevos universos, a diferentes maneras de expresarse. Por eso, decidí estudiar Letras en la UNMdP.

El querer conocer más me incita a seguir capacitándome en todo taller, seminario y congreso que encuentre. Además, debido a mi participación en el voluntariado "Puntos de Lectura", hoy en día estoy interesada en las investigaciones en torno a la primerísima infancia y en la gestión cultural con orientación a programas educativos.

Josefina Méndez

Conocé su historiaCerrar

Pensar en mi formación como lectora me conduce directamente a mi familia. Ellos fueron los primeros en leer las efusivas líneas que hicieron brotar de mí las lecturas infantiles. Así recibí mi primer título: “la que hace las mejores cartitas”. En sus lágrimas de emoción al recibirlas entendí el poder de las palabras: su capacidad para ser abrazo, grito, confidencia, caricia. La revelación del lenguaje como trampolín y puente infinito despertó en mí la vocación de enseñar, de hacer crecer en otros esa voluntad de ser y conocer a través de las palabras. Hoy día (como Profesora en Letras) intento cumplir mi sueño de acompañar a otros en el camino de hacer oír/escribir/sentir su voz. El azar y la sed de aventuras me llevaron hasta el misterioso piso 13, donde Jitanjáfora florecía entre risas y poesía. Así fue que emprendí esta búsqueda y, desde el voluntariado, transito siempre nuevos derroteros de la literatura.

Juan Cruz Zariello

Conocé su historiaCerrar

Nací un 30 de octubre, como Miguel Hernández, bajo el nombre de Juan Cruz, aunque me presento como Juancu para tener mi infancia siempre bien cerquita. Si me pongo a pensar, la mayoría de mis recuerdos más importantes están enlazados con las palabras. Las de mi abuela y mi tía, que me narraron historias, y me leyeron los primeros cuentos. Las provenientes del exterior, regaladas por mi madre cuando era chico, y las colecciones, cuando ya era bastante mayor y estudiaba en la Universidad. Las que lanzaba como estocadas, en voz alta, durante mis lecturas medievales mientras recorría el bosque de un camping cerca de mi ciudad. Las atesoradas en las bibliotecas de mis parientes más cercanos y amados. Las que comparto y construyo en las aulas, desde que decidí dedicarme a la Literatura como profesión, como forma de disfrute, como destino. Las que ahora río, tramo, aprendo junto a mis compañeras de Jitanjáfora. A veces también escribo para saborear las palabras que florecen en mi interior, y otras veces parece que me dejo escribir por las palabras que desordena el viento con el paso del tiempo.

Juana Etchart

Conocé su historiaCerrar

Soy Juana. Me gustaría contar que mi historia con la lectura nace de la inspiración de mis padres o de mi casa, pero la verdad es que no había muchos libros. Siempre pensé el momento de lectura como una actividad propia, mía. Un viaje de ida, un escape. A veces, incluso, una actividad prohibida. Uno de los recuerdos que me vienen a la mente es mi papá retándome para que deje de leer porque parecía un zombie.

Con los años, ese placer por la lectura se volvió en mi profesión. Me recibí de Profesora en Letras en la Universidad Nacional de Mar de Plata y trabajo en diferentes escuelas secundarias de la ciudad. Mi tarea radica en compartir esta herramienta prohibida, para poder brindarle a otros la posibilidad de escapar de este mundo, de convertir los libros en una casa-refugio.

Julieta Arana

Conocé su historiaCerrar

Me llamo Julieta, nací una madrugada de otoño y tal como simboliza mi nombre trágico, así soy yo: apasionada, dramática, intensa.

Mi infancia tiene la banda sonora de las canciones de Serrat que me cantaban mis papás, nanas de mamá para dormir, palabras y cuentos que aún hoy escucho en mi mente cuando quiero volver a un lugar seguro.
Los libros estuvieron, por suerte, siempre cerca. Recuerdo tardes de verano observando con curiosidad la biblioteca de mis abuelos, y robarle libros que olería y leería en mi casa horas después, para nunca devolverlos. Intuyo hoy, que mi abuelo los dejaba cerca, palpitando mi curiosidad voraz y pensando que me los encontraría en algún momento, allí desparramados, "casualmente".

Siempre amé ir a la escuela porque fue allí donde tomé contacto con los libros que más marcaron mi vida. Muchos de ellos son los que hoy, cómo profesora ,leo a mis estudiantes en voz alta. La escuela fue y es para mí, un lugar de posibilidad, de encuentro y de magia. Fueron épocas de miles y miles de cartas y diarios íntimos, repletos de desdichas amorosas, frustraciones y los sueños más alocados.

Sentí desde siempre que escribir era una necesidad vital  y años después, pienso en cuántas  palabras fueron refugio, me ayudaron a curar heridas, propias y ajenas,  a dar paz, a brindar esperanza y achicar brechas de todo tipo.

Es por eso que  elegí esta profesión y soy una jitanchica: soldada de este ejército, llevamos la palabra como bandera y como arma cargada de futuro.

Laura Medl

Conocé su historiaCerrar

Mi biografía lectora comenzó desde muy temprano. No importaba tanto el qué, siempre terminaba ganando la curiosidad por sobre la forma. Aunque la suerte de una buena biblioteca hogareña, lenta y humildemente multiplicada con los años, tampoco faltó.
Mi encuentro con Jitanjáfora fue de la mano con mi encuentro con algunas de sus socias: en la materia de Literatura Infantil y Juvenil de la UNMdP. Luego de la cursada, siguieron mis primeras jornadas como asistente a la Ong, y así más invitaciones, como el voluntariado "Puntos de lectura", que no dejé de aceptar.

Lucía Couso

Conocé su historiaCerrar

No sé cómo empecé a leer literatura, pero recuerdo los libros que había en mi casa con mucha precisión. Como vivía en un pueblo, la librería más cercana estaba bastante lejos, en otra ciudad, y mis lecturas se encontraban en la biblioteca de mi casa, en la del barrio, o en los libros que me regalaban. Recuerdo el sopor al leer Juvenilia, la ansiedad de culebrón al escuchar la voz de mi tía leyendo Las de barranco, y el sonido del agua de mi primera lectura de Pedro Páramo.

Elegí estudiar letras sin pensar mucho en la salida laboral de la carrera. Me encontré con la docencia que es un trabajo intenso porque pone a prueba mis conocimientos y mis ideas con el mundo, me pone en "reflexión", digamos. Unos años después, a través de los sistemas de becas de la UNMdP, pude convertir mis investigaciones sobre literatura para niños en un trabajo y ampliarlas.

Cada tanto hablo de literatura en el programa de radio de algún amigo (del que esté haciendo un programa de radio en ese momento).

Tengo la suerte de escribir poesía y que otros puedan leerla.

Me gustan los detalles, que las cosas se hagan con cierto amor por su destinatario, aunque sea un completo desconocido, por eso también me gusta cocinar. Pienso en los viajes como otra forma de la literatura.

Colecciono tazas, lápices, ediciones de Alicia en el país de las maravillas y sobrecitos de azúcar de todo el mundo (¡tengo más de cien!).

Lucía Lange

Conocé su historiaCerrar

La Literatura y yo nos conocimos hace mucho tiempo. Nos presentó mi abuela quien me contaba cuentos. En mi casa no había mucho para leer, así que empecé a pedir que me regalaran libros. Una tarde de vaya uno a saber que año, llegó mi primo con una novela nueva: Harry Potter y la piedra filosofal. Entonces, la Literatura me llevó lejos a un castillo y me mostró la magia. Cuando volví ya era grande y decidí ir a recorrer otros mundos. Quería vivirlos con fuerza y estudié teatro. Cuando me di cuenta de lo importante que había sido la Literatura para mí, elegí dedicarme compartirla con otras personas.

Mi nombre es Lucía Lange soy actriz y profesora en Letras. Doy clases en escuelas secundarias. Me gusta la poesía, los libros con dibujos y los gatos. Cuando tengo tiempo, me gusta sentarme y crear cosas que combinen a los tres.

María Ayelén Bayerque

Conocé su historiaCerrar

Mi mamá y mi abuela tejieron relatos para mí desde mi primera infancia. De esas lecturas diarias creo que surge un ansia constante de nuevas historias difícil de satisfacer.  Leer arropada en la cama me retrotrae a un momento de amor, placer y un compartir continuamente anhelado. Cuando ya reconocía las letras, recuerdo andar en auto mirando los carteles en la calle, deseando saber qué decían. Por todo esto, aprender a leer fue un camino de ida.

Hoy, las palabras me acompañan todos los días por mi trabajo como profe y cada vez que leemos un texto en clase trato de contagiar esas sensaciones especiales que la lectura provoca en mí. Puedo leer por placer, por trabajo, por estudio, pero siempre es un acto que me lleva a seguir pensando.

Una de las muchas definiciones de Ricardo Piglia (2013) en El último lector es: “la novela busca sus temas en la realidad, pero encuentra en los sueños un modo de leer. Esa lectura nocturna define un tipo particular de lector, el visionario, el que lee para saber cómo vivir” (p. 23). Lindo tipo de lector ¿no?

María Elena Estruch

Conocé su historiaCerrar

Mi nombre es María Elena, al nacer me recibió un caluroso verano mendocino y una familia que me acunó con nanas españolas, cantos y cuentos. Las acequias, las siestas y los tilos me vieron crecer de la mano de mi papá, que como buen sastre español, cosía telas cantando morriñas, así se fueron hilando palabras.

Mi mamá, maestra rural, me contagió el amor por la poesía y la buena lectura de Tallón, Pedroni, Lorca, León Felipe, Walsh, Mistral, Bornemann y me acompañó durante años a que terminara la carrera de Profesora de Interpretación y Arte Escénico.

Tengo tres hijos que crecieron escuchando palabras, recitadas, palabras de abrazo, de cuna, de plaza, de risas y de juegos….y entre recetas y mamaderas seguí cocinando más historias.

Las palabras ocupan un lugar importante en mi vida porque ellas son un lazo para unirme a mis alumnos ejerciendo mi profesión como Maestra de Educación Primaria y también son un puente cuando estoy con los niños narrando una historia como Bibliotecaria Escolar. Coordino Prácticas del Lenguaje junto a docentes apasionadas por las letras y nos enriquecemos mutuamente compartiendo proyectos y buenas experiencias con palabras.

Encontré un espacio llamado Jitanjáfora donde puedo compartir mi gusto por la lectura y la escritura con gente a la que escucho mucho y con la que aprendo más y mejor, ese espacio me hace andar entre libros.

Soy fanática del mate, las caminatas por la costa, sola o con buena compañía y es terapéutico cuidar las plantas de mi jardín. Adoro la biblioteca de mi hogar, allí colecciono libros como objetos preciosos, los elijo, están allí, porque dicen lo que siento y expresan lo que pienso….

El tiempo me demuestra que sigo enamorada de las palabras, ellas son mi refugio, me salvan y sanan, ellas me alegran y me emocionan, son un puente, me ayudan a crecer y a ser libre.

María José Troglia

Conocé su historiaCerrar

Mis padres me llamaron María José, nunca me gustó mucho mi nombre, por eso debe ser que acepté tantos apodos. Los libros son parte de mi vida desde que puedo acordarme. Leo para estudiar, para trabajar, para descansar. Compro libros, los regalo, los presto, los tomo prestados, los busco en cada lugar que visito. Comparto mis lecturas con la gente que quiero, aunque una de mis hijas eligió no leer… Y también escribo cada día de mi vida. Desde hace unos años dejé Mar del Plata donde me formé y también conocí y me hice amiga de esta bella gente con la que un día formamos Jitanjáfora, hace ya bastante tiempo. Vivo en Viedma con una hermosa familia y trabajo con las palabras y la gente, por suerte lo que elegí para mi vida. Y cuando puedo regreso a mi ciudad y junto palabras y afectos para varios meses. Doy clases, para chicos y para grandes y coordino una carrera en la Universidad Nacional de Río Negro. También me encantan las carteras, viajar, mirar películas y tomar sol, muchas de estas cosas las hago leyendo.

María Marta Martínez

Conocé su historiaCerrar

María Marta Martínez se encuentra cursando el Prof. en Letras, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata. Se ha capacitado en la literatura y su enseñanza en distintos cursos y talleres. Se desempeña como docente suplente en diferentes escuelas del distrito de Gral. Pueyrredón desde el año 2006. Ha sido voluntaria en el programa de Alfabetización de la Municipalidad de General Pueyrredón en 2004.

Integrante del proyecto «La representación como refugio de la identidad: achicar márgenes ampliar fronteras». Programa Nacional de Voluntariado Universitario. Convocatoria 2009. También, colabora, como miembro de Jitanjáfora,en la escritura de reseñas en la página virtual de la ONG.

Es integrante del grupo de investigación de la U.N.M.D.P: Didáctica de la lectura, codirigido por Mag. Elena Stapich y adscripta de la cátedra Didáctica Especial de la UNMDP.

María Victoria Islas

Conocé su historiaCerrar

Nací en la ciudad de Mar del Plata en el año 1980 y desde que soy muy chica me siento cautivada por esas mínimas escenas en las que se cuela la palabra poética en la vida cotidiana. 

Leí por primera vez a Federico García Lorca junto a un docente en el nivel secundario y sentí que sus versos, de alguna manera misteriosa, dialogaban conmigo. En ese momento descubrí que la Literatura se acerca y puede hablarnos de esas pequeñas escenas que tanto me atraían y me atraen. 

Será por eso que los encuentros con los libros, las lecturas, las conversaciones y el aprendizaje de y con otrxs me guiaron hacia la docencia. Soy mamá lectora de mundos, de diminutos sucesos poéticos y graduada inquieta del profesorado de Lengua y Literatura (ISFD N° 19). Trabajo y disfruto, día a día, intentando hacer de la lectura literaria una experiencia, deseando encontrar el secreto juego que debo jugar con cada niñx, con cada adolescente, con cada adulto en la escuela y en la formación docente. 

Estoy convencida de que “todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas.”

Mariana Castro

Conocé su historiaCerrar

Me declaro amante de las palabras. Las pienso, las paladeo, las pronuncio, las escucho, las canto, las bailo, las dibujo, las fotografío, las vuelvo a pensar, las intercambio, las atesoro, las estimo, las regalo, las extraño, las archivo, las tiendo al sol. Soy Profesora en Letras y eterna aprendiz en cursos, capacitaciones, redes, experiencias, viajes, intercambios, etc. Me gusta explorar bibliotecas ajenas y alimentar la propia. Disfruto de los libros, el mate compartido, la fotografía, los viajes y las buenas conversaciones. El lugar de la literatura, para mí, es mi abuela Francisca inventando mil y un versiones de la "Fábula de la hormiga y la cigarra" para hacernos dormir, las historias compartidas con mis hermanas, los libros leídos y discutidos con amigos, la lectura en voz alta ante los ojos atentos de mis alumnos en el aula, la invención de mundos con mis sobrinos a upa. En Jitanjáfora, intento combinar el placer de la lectura, la docencia y los buenos momentos compartidos. No quedarme quieta es mi objetivo. Y para eso uso las palabras... porque más allá de los colectivos y los aviones, son la mejor forma de viajar.

Marianela Valdivia

Conocé su historiaCerrar

Nací una calurosa noche de verano, será por eso que me siento a salvo en el arrullo de las olas. Las palabras, los relatos y la música me atraparon desde muy chica. Me gustaban en la tranquilidad del cuarto, pero me apasionaban en las muchas noches de campamento y fogón que me tocaron vivir. Palabras para jugar, para sentir, para saborear, para acompañar, para luchar, para habitar... creo en la fuerza reparadora de las palabras y del trabajo colectivo, por eso voy por la vida jitanjaforeando. En la plaza, en la biblioteca, en la escuela, en la universidad, en el comedor de casa, en la playa: ofrecer tiempos y espacios para leer como quien da lo mejor que tiene... contar historias para que podamos escribir la propia.

Mila Cañón

Conocé su historiaCerrar

Jitanjáfora es para mí el refugio de la “buena gente”, la gente que puede tejer redes y emocionarse; que puede leer, escribir, narrar y reír en forma genuina: mis pasiones de ayer y de hoy. Hace ya muchos años en un frío invierno pensamos que podíamos construirnos al abrigo de la palabra y así fue. También así se delineó mi perfil de lectora, tallerista, gestora de múltiples acciones, capacitadora de bibliotecarios y de docentes, y especialista en Literatura para Niños, a través del trabajo colectivo con proyección social, sustentado por la formación académica.

Soy Maestra de primaria, Profesora, Licenciada, Mag. y Dra. en Letras. Trabajé en muchos espacios, soy docente e investigadora (UNMDP- d.1994) y voluntaria en esta ONG desde el año 1998, cuando se me ocurrió la idea, aquí sumo experiencias y saberes muy diversos, alegría, amigos, relatos, colores y a esta altura recuerdos que pueblan mi historia.

Natalia Ramallo Núñez

Conocé su historiaCerrar

Según mi mamá, empecé a hablar “clarito” antes del año (yo creo que exagera), pero lo cierto es que las palabras me llegaron tempranamente y a mis cuatro años ya leía.

Según mi maestra de primer grado a la que sigo viendo con cierta frecuencia, ella me pedía que les leyera en voz alta a mis compañeras (y aunque también exagera, puedo decir que es cierto).

Amo leer y leer a otros. Necesito tener libros cerca: en mi casa, en mi trabajo, en los viajes... Siempre tengo alguno en la cartera para los momentos de espera o mis traslados en colectivo.

Fueron mis padres, sin duda, los que me llenaron de lecturas. Desde los cuentos inventados hasta los libros que cada año llegaban para mi cumpleaños o cuando se diera la ocasión de regalar.

“A Natalia, en su primer Día de Reyes. 6 de enero de 1970.” Así dice la primera hoja de El Principito que aún conservo en mi biblioteca.

Allí también guardo como un tesoro la colección de Monteiro Lobato, Las travesuras de Naricita, que mi abuela Luisa me regaló antes de irse. Cuando abro alguno de esos libros vuelvo a su casa, precisamente al parque con perfume a jazmines y ahí estoy yo, tirada en el pasto, leyendo.

La vida para mí está llena de hermosos momentos que pueden guardarse como una foto, solamente hay que sacarla en el instante preciso. Será por eso que me gusta tanto crear escenarios que acompañen la lectura y los lleno de colores, papelitos o paraguas transparentes...

Tengo más de 70 versiones de Caperucita Roja, esta nena que sale de su casa y en el camino tropieza con el lobo. La misma que me llevó a Jitanjáfora donde encontré el lugar perfecto para compartir el juego del “Había una vez”.

Y desde que formo parte, no paro de aprender.

Patricia Morello

Conocé su historiaCerrar

Mi nombre, Patricia. Nací una tarde de  invierno, en  una casa chiquita. Había libros, no muchos, pero eran míos porque a mi hermano "no le gustaba leer" (esto, creo, era mentira, él y mi papá leían el diario), pero esos pocos me dieron mucho. A veces llegaban en susurros,  a veces silenciosos, a veces a los gritos, pero estaban ahí,  siempre había libros cerca a los cuales recurrir. Antes de saber leer , me paseaba por la casa , el  patio, la huerta con una versión de Los Cuentos de los Hermanos Grimm (que aún conservo) debajo del brazo, pronunciando esta pregunta: "¿me lees?"

Desde entonces, me han acompañado en  todos los momentos, para demostrarme en cada página, que el infinito tiene ese formato.

Rocío Malacarne

Conocé su historiaCerrar

Nací en la ciudad de Mar del Plata en 1984. Soy Profesora en Letras egresada de la UNMdP. Desde 2007 estoy aprendiendo a ser docente en instituciones públicas de la ciudad. Me encanta la literatura infantil, coleccionar objetos con historia, las cosas extrañas y cantar con mis sobrinos. Mi frase guardada es "Porque a mí no me gusta la gente muy peinada", de Silvina Ocampo.

Romina Sonzini

Conocé su historiaCerrar

Mi contacto con los libros se lo debo a mi abuela Coca. Digo esto por varias razones: ella era encuadernadora -para mí "fabricaba libros"-; ella tenía una biblioteca que fue mi "primer nido de lecturas"; ella leía todas las noches antes de dormirse y me contagió esa costumbre desde muy chica... Fueron los libros los que me acompañaron en los primeros años cuando nos mudamos con mi mamá y mi hermano a otra ciudad; fueron los libros los que me entretuvieron en los largos veranos "de adolescente"; y fueron ellos, también, los que me ayudaron a elegir, sin dudas ni conflictos, mi futuro como profesora en Letras. Me encanta viajar, ir a recitales, encontrarme con mis hermanos y amigos, leer con mis sobrinos y ahijado y, día a día, entrar al aula. Nada de lo que pueda suceder borra la sonrisa que inevitablemente me provoca traspasar el umbral y sumergirme en el mundo cotidiano de la enseñanza: leer y escribir con mis alumnos; formar y compartir experiencias con futuros docentes; disfrutar de libros y producciones de otros, en talleres y capacitaciones. En síntesis, y si tuviera la posibilidad de elegir -y escribir- un final, elijo citar al trovador cubano y digo: "Yo me muero como viví…"

Rossana Bernasconi

Conocé su historiaCerrar

Mi nombre es Rochi, nací un 21 de setiembre junto al perfume de las flores que me inspira en cada primavera de esta hermosa ciudad con gusto a sal.

Desde pequeña, mamá y papá endulzaron mis oídos a través del girar de los discos de vinilo con canciones y poemas de Gaby, Fofó y Miliki y María Elena Walsh.

Las ricas meriendas y mis interminables filas de muñecas alimentaron mis ansias de ser docente y cuando tenía 5 años descubrí el placer por esta profesión. Enseñar y contar historias condimentan mis días y los llenan de luz.

En mi adolescencia descubrí mi gusto por el Rock, las novelas de amor de Sidney Sheldon que me atraparon en la intimidad de mi cuarto “hasta saltar las lágrimas” y a través de dibujos y pinturas expresaba mi placer por estos lenguajes.

Ya en el profesorado del Nivel Inicial me encontré con profesionales que compartieron su pasión por el Arte y la Literatura Infantil. Elena y Fernanda me invitaron a ser parte de Jitanjáfora y me acompañaron a descubrir nuevos mundos para seguir desarrollando mi capacidad expresiva, mi sensibilidad y pensamiento junto a otras personas que me animan a afrontar nuevos desafíos con compromiso para “correr mundos y descubrir las razones por las que vale la pena vivir”.

Las palabras y mi curiosidad me dieron la posibilidad de abrir nuevas puertas con los lenguajes expresivos.

Me despido con palabras de Michele Petit: “… para vivir, para pensar, para conversar con alegría, hay que tener un poco la cabeza en las nubes..”