La chica pájaro
La chica pájaro
- 8 febrero, 2026
- Posted by: Jitanjáfora
La chica pájaro
Paula Bombara
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Grupo Editorial Norma
2015
171 páginas
Lo odio. Lo odio. ¿Qué hago ahora? ¿Duermo acá? ¿Me voy? ¿y si vuelve? ¿y si sigo corriendo? No. Eso es lo que espera. Que me esconda. Por ahí. En algún bar. Debe estar dando vueltas con el auto. Buscándome. No creo que vuelva a la plaza. Ni se imagina que soy capaz de dormir acá arriba. No creo que se anime a llamar a las chicas tampoco. Igual no importa. Ellas me van a cubrir. Aunque no sepan. Ay. Me duele. Es acá donde me duele. Pero no es nada. (…) Voy a tratar de dormir. No se escucha nada (…) Acá estoy bien. Que suban. A buscarme. Yo de acá no salgo.
Imaginémonos este escenario: una plaza grande con muchos árboles, niños jugando, gente descansando, un chico trabajando en una obra cercana, una señora paseando y una chica danzando en las telas. ¿Danzando? En La chica pájaro, la plaza se convierte en un espacio de refugio y de transición. Dicen que la danza es un reflejo del alma y hay allí una adolescente que quisiera volar como un pájaro, ¿eso no dice nada?
Mara es una adolescente que vive junto a su madre en un entorno atravesado por la violencia, donde las agresiones físicas y verbales forman parte de su cotidianidad. En su intento por escapar de ese vínculo opresivo, busca refugio en
una plaza suplicando no ser encontrada jamás. Sin embargo, pronto comprende que no puede quedarse allí para siempre y empiezan a surgir las primeras dudas: ¿cómo salir de ese círculo hostil sola?, ¿cómo creer que existe gente dispuesta a ayudarla? Aunque al principio se resiste, Mara descubrirá que la salida no depende únicamente de huir, sino de aceptar la presencia de otros que, desde distintos lugares, desean protegerla.
Paula Bombara presenta la violencia no solo como un conflicto íntimo, sino como una problemática social que compromete a quienes rodean a la víctima. El maltrato atraviesa el desarrollo adolescente de Mara, afecta a la construcción de su identidad y deja marcas en su integridad física y emocional, pero también expone las dudas, los miedos y las responsabilidades de los adultos y jóvenes que la observan, la acompañan o eligen intervenir. A través de la oscilación entre la primera y tercera persona, no solo conoceremos la historia de Mara, víctima de violencia de género, sino también la de sus allegados que expresan sus inquietudes, sentimientos, prejuicios, pero, sobre todo, los intentos de liberar al pájaro de su prisión.
Sofía González
Febrero 2026